Política familiar y perspectiva familiar



Para muchas personas, la palabra política tiene una connotación negativa. La corrupción y desinterés por los problemas sociales de muchos de nuestros políticos ha generado esta decepción entre los ciudadanos. Lo anterior se ve reflejada en los resultados de la última encuesta mundial de valores aplicada en México. Del total de los encuestados, solamente 17 % consideró que la política es muy importante para ellos. Esto contrasta con el tema más importante para los mexicanos: 97.6 % de quienes respondieron la encuesta consideran que la familia es muy importante para ellos.

Ahora, ¿qué sucede cuando combinamos uno de los temas de la mayor importancia para los mexicanos, como es la familia, con un tema que a pocos les parece muy importante, como es la política? Pocas personas conocen si quiera que existe el término política familiar, y entre aquellos que hemos escuchado el concepto a veces resulta complicado determinar qué es la política familiar y todo lo que implica. Bueno, el día de hoy además de dar difusión al concepto de política familiar conoceremos qué significa y lo que implica. Comencemos por definir a qué nos referimos con la palabra política.

En español, la palabra política puede tener dos significados, política entendida como todo aquello relativo a la búsqueda y ejercicio del poder que debe orientarse al ejercicio del bien común y política como aquellos principios que dirigen las acciones y decisiones. En inglés, existen dos palabras para diferenciar estas dos realidades. La palabra politics, refiere a toda la actividad que desafortunadamente nos ha decepcionado, y la palabra policy refleja estos principios para las acciones y las decisiones. Para ponerlo más claro, todas las tiendas departamentales y supermercados tienen algo que llaman su política de devolución, estas son las reglas y criterios que aplican cuando un cliente desea devolver un artículo. De este tipo de política hablaremos cuando nos referimos a política familiar.

La política familiar es este conjunto de acciones y decisiones que tanto el gobierno como las instituciones privadas siguen para relacionarse con las familias. La familia es una realidad social que no podemos negar; todos provenimos de una: nuestros padres y madres, nuestros hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelos y abuelas constituyen esa familia que seguro todos tenemos, claro, siempre con sus matices. Además, tal como lo reconocen diversos documentos internacionales, la familia es la célula básica de la sociedad; es decir,

es la primera comunidad a la que pertenecen los seres humanos y a partir de la cual se conforman las otras comunidades. Por esto, es importante que gobiernos e instituciones privadas tengan una política familiar.

Muchas instituciones hacen explícita esta política familiar y siguen ciertos principios en sus interacciones, acciones y decisiones relativas a las familias, a la par que reconocen la importancia de la célula básica de la sociedad. Otras, aunque siguen ciertos principios no los han hecho explícitos ni son conscientes de su existencia; esto dificulta la interacción con las familias. Otras instituciones, de plano, ignoran a la familia y la importancia que tiene en el ámbito personal y social, y desarrollan sus acciones y decisiones como si la familia no importara o no existiera.

En el ámbito público, tanto internacional, nacional, estatal y municipal, algunos gobiernos e instituciones han hecho explícita esta política familiar, lo cual ha permitido reconocer la importancia de la familia como institución que, para el bien de la persona y de la sociedad, vincula y coordina la vida pública y la privada. Ejemplo de esta política familiar explícita son los documentos como “Haciendo lo mejor para las familias” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); los informes en el marco del día internacional de la familia del Secretario General de las Naciones Unidas, son otro ejemplo; los reportes de políticas familiares de la UNICEF, los reportes del Instituto de Seminarios de Impacto Familiar y del Instituto para los Estudios de la Familia, ambos de Estados Unidos, y los documentos de la Federación Internacional para el Desarrollo de la Familia y los documentos de la Santa Sede; además los diagnósticos del Instituto de Política Familiar en España, y sus colaboraciones con el IAPF y el CEFAS aquí en Iberoamérica. En México, los gobiernos federal, estatales y municipales en ciertos momentos han impulsado documentos y programas, así como institutos de la familia.

Estos documentos han propuesto el impulso de tres paradigmas de política familiar: los programas de fortalecimiento familiar, la evaluación de impacto familiar y la perspectiva de familia. Los programas de fortalecimiento familiar buscan implementar instrumentos formativos, económicos, fiscales, normativos y de producción de bienes y servicios para atender los problemas de la familia, como son la transmisión intergeneracional de la pobreza, el balance trabajo-familia y la cohesión familiar así como la solidaridad intergeneracional.

Las evaluaciones de impacto familiar parten del hecho de que toda política, tanto pública como privada, puede influir para bien o para mal en la familia. Por eso, es necesario que se aplique una evaluación que muestre los impactos que las políticas tendrán en las funciones, estructura y realidades de la familia. Una lógica similar sigue la perspectiva de familia, que asegura que todas las dependencias y entidades de los gobiernos deben de considerar la realidad que representa la familia al momento de diseñar e implementar sus planes y programas, incluso los poderes legislativo y judicial pueden realizar su tarea a partir de la perspectiva familiar; lo mismo sucede con los órganos reguladores y autónomos constitucionales.

Tanto los programas para el fortalecimiento de la familia, como la perspectiva familiar y las evaluaciones de impacto familiar requieren de un órgano implementador, que impulse y coordine la aplicación del paradigma o paradigmas de política familiar por los que un gobierno opte. En el plano internacional, gobiernos como el estadounidense, el inglés y el australiano han impulsado comités y consejos para la familia; en lo que se conoce como Europa continental existen ministerios para la familia y el desarrollo. En México, existen cuatro Institutos Municipales de la Familia, que con una visión de fortalecimiento y sostenibilidad complementan la política asistencial de los Sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia.

Finalmente, cabe destacar que la política familiar es un punto de unidad en tiempos difíciles para las democracias. En su libro “Cómo mueren las democracias”, los autores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt señalan que en tiempos de polarización política y populismo gubernamental, las políticas familiares, que suelen ir dirigidas a todos y pretenden una cobertura universal, contribuyen a salvar a las democracias.

En el Instituto de Análisis de Política Familiar realizamos esfuerzos para difundir e impulsar las acciones tanto de gobierno como de empresas, para adoptar una política familiar. Todo esto porque tenemos el firme propósito de contribuir a la generación de mejores condiciones de desarrollo y bienestar para las familias mexicanas, tanto por el bien de la persona como por el bien de la sociedad. Esto es la política familiar y las formas en las que podemos implementarla.

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